La plataforma que hospeda a 150 millones de viajeros al año lleva una década acumulando casos que prefiere mantener en silencio.
Desde 2008, cuando dos compañeros de cuarto en San Francisco decidieron rentar colchones inflables en su departamento para pagar la renta, Airbnb pasó de ser una idea desesperada a convertirse en la plataforma de hospedaje más grande del mundo.
Pero detrás de las fotos perfectas, las reseñas de cinco estrellas y los anfitriones sonrientes, hay otra historia. Una que la plataforma prefiere que no leas.
Cámaras ocultas.
Una investigación de CNN publicada en julio de 2024 reveló que entre 2013 y 2023, Airbnb recibió 35,000 reportes relacionados con cámaras ocultas. No es un dato menor: son 35,000 huéspedes que en algún momento de su estadía sintieron, o confirmaron, que alguien los estaba viendo. Lo que pocos saben es que la empresa exigía a las víctimas firmar acuerdos de confidencialidad para recibir cualquier tipo de compensación. Es decir: el silencio tenía precio, y Airbnb lo fijaba.
Uno de los casos más perturbadores es el de Jay Allee, un “Superanfitrión” de Texas, la categoría más alta que otorga la plataforma a sus mejores anfitriones. Allee grabó en secreto a más de 30 huéspedes, entre ellos menores de edad. La condena: un año de cárcel.
Un año.
El último check-in
En 2023, Al-Waleed Al-Gheraibi, un estudiante saudí de 25 años, reservó un cuarto en Filadelfia para continuar sus estudios de ciencias de la computación. Una decisión completamente ordinaria. El tipo de reserva que cualquiera de nosotros haría sin pensarlo dos veces.
No volvió a salir.
Fue apuñalado múltiples veces por otra huésped del mismo Airbnb. La agresora lo arrastró hasta la ducha y lo dejó ahí. El anfitrión lo descubrió horas después, cuando un inquilino del piso de abajo reportó ruidos extraños en el techo. Para entonces, las paredes y el suelo ya contaban la historia.
Lo que hace este caso diferente a una tragedia ordinaria es lo que vino después. La asesina, Nicole Marie Rodgers, 19 años, tenía perfil verificado en la plataforma. Y el anfitrión, según documentos judiciales, había recibido una advertencia previa de Airbnb: si rechazaba huéspedes menores de 21 años, podría ser dado de baja por discriminación.
La familia de Al-Waleed demanda a Airbnb hasta hoy.

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