La meningitis es una infección que inflama las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal. Puede ser viral o bacteriana. La forma viral suele resolverse sola. La bacteriana no. Avanza rápido, puede matar en menos de 24 horas y dejar secuelas permanentes como pérdida auditiva, daño cerebral o amputaciones.

El brote comenzó a detectarse el 13 de marzo. Cinco días después, la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA) contabilizaba 20 casos, nueve de ellos confirmados por laboratorio. El ministro de Salud, Wes Streeting, lo calificó ante el Parlamento como “sin precedentes”

Hay dos muertos. Ambos jóvenes. Ambos en Kent.

Una estudiante de 18 años de la Queen Elizabeth’s Grammar School de Faversham y un universitario de 21 años de la Universidad de Kent. Sus muertes, en menos de una semana, marcaron el ritmo de la emergencia.

Las autoridades señalan un mismo lugar como punto de origen: el Club Chemistry, una discoteca en Canterbury frecuentada por estudiantes. Su propietaria estima que más de 2,000 personas visitaron el local entre el 5 y el 7 de marzo, fechas que la UKHSA identificó como el periodo clave de exposición. Dos de sus propios empleados terminaron hospitalizados.

Seis de los casos confirmados corresponden a meningococo del grupo B, una cepa bacteriana que puede matar en menos de 24 horas. Sus síntomas iniciales, fiebre, dolor de cabeza, rigidez de cuello, se confunden con una gripe. En un campus universitario, esa ambigüedad tiene consecuencias.

El fondo del problema es estructural. La vacuna contra la meningitis B fue incorporada al programa de inmunización del Reino Unido recién en 2015. La mayoría de los universitarios de hoy no la recibieron. No por descuido, sino porque el calendario no los alcanzó. El ministro Streeting anunció esta semana que los estudiantes residentes en el campus de la Universidad de Kent recibirán la vacuna de forma urgente.

La respuesta sanitaria fue inmediata pero masiva. La UKHSA envió orientación a los 16,000 estudiantes y trabajadores de la universidad. Se administraron más de 2,500 dosis de antibióticos preventivos en cuatro puntos habilitados en la región. Los exámenes presenciales de la semana fueron suspendidos.

El brote ya no es solo británico. Francia reportó un caso vinculado a una persona que había frecuentado la Universidad de Kent.

El periodo de incubación puede llegar a 14 días. Los casos de esta semana probablemente no sean los últimos.

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