

El conflicto en Medio Oriente no solo sacudió los mercados internacionales. También le pegó directo a las aerolíneas mexicanas y a quienes piensan comprar un boleto de avión.
Las tensiones en la región dispararon el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, generando disrupciones en rutas internacionales y encareciendo el combustible de aviación de forma inmediata. El impacto en la Bolsa Mexicana de Valores fue instantáneo.
Aeroméxico se hundió 8.93%, cotizando en 25.99 pesos por acción y acumulando una caída de casi 19% en solo tres jornadas. Volaris bajó 2.63% a 12.24 pesos, sumando 10% de pérdida en el mismo período. Los grupos aeroportuarios no se salvaron: GAP retrocedió 1.94% a 423 pesos por título y OMA descendió 1.48% a 242 pesos.
El problema es estructural. El combustible ya representaba el 25.7% de los costos totales de Aeroméxico y el 30.3% de Viva Aerobus antes de la crisis. Con el peso depreciándose al mismo tiempo, el golpe es doble. Si la situación se mantiene, los precios de los boletos podrían subir.
Al cierre del lunes hubo una pequeña recuperación: Aeroméxico cerró en 27.80 pesos con una caída moderada de 1.49%, muy por debajo del 9.3% que llegó a registrar durante la jornada.




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