En 1932, dos hermanos gemelos regresan a su pueblo en Mississippi con un sueño sencillo: abrir un club de blues. Lo que encuentran es algo mucho más oscuro. Una amenaza de vampiros los obliga a luchar por su vida, pero debajo de esa historia de terror hay algo más profundo: una película sobre el racismo, la identidad y lo que significa sobrevivir en el sur de Estados Unidos cuando eres negro. Eso, en pocas palabras, es Sinners, la película del director Ryan Coogler que este domingo llega a los Oscar como la gran favorita de la noche.


Con 16 nominaciones, Sinners acaba de superar a Titanic, La La Land y All About Eve, que hasta este año compartían el récord histórico con 14. No es un dato menor: hablamos de una película de terror y vampiros compitiendo en las mismas categorías que los grandes dramas históricos que el Academy suele premiar. Solo seis películas de terror han sido nominadas a Mejor Película en toda la historia del Oscar, y únicamente El silencio de los corderos llegó a ganar los cinco premios principales.

Si gana Mejor Director este domingo, Ryan Coogler se convertiría en el primer cineasta afroamericano en llevarse ese galardón en casi 100 años de historia del Oscar. No es un detalle menor: desde que el premio existe, en 1929, ningún director negro lo ha ganado. Por eso una victoria de Coogler no sería solo personal, sería un momento que la industria llevaría décadas debiendo.

A su lado está Michael B. Jordan, su colaborador desde Fruitvale Station en 2013, pasando por Creed y Black Panther. Son una de las duplas más sólidas del cine actual, y sin embargo Jordan nunca había recibido una nominación al Oscar como actor. Esta es la primera, y llega interpretando a los dos hermanos gemelos protagonistas de la película, un reto técnico y dramático que la Academia finalmente decidió reconocer.

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